En 2018, tres años después de su puesta en marcha, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, anunció por fin la derogación del Impuesto al Sol en España. El Decreto Ley 15/2018 no solo tumbó definitivamente este impuesto a la energía solar, sino que trajo también la implementación de “medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores” pensadas para facilitar los trámites para la legalización de las instalaciones. Además, la norma permitió la obtención de compensaciones por excedentes que tenemos vigente hoy en día.
En 2020 se aprobó una deducción en el IRPF de hasta el 40% para viviendas unifamiliares y el 60% para comunidades de vecinos que instalasen sistemas de autoconsumo. Paralelamente, muchos municipios empezaron a incluir en sus ordenanzas beneficios fiscales para impulsar las energías renovables. Sigue leyendo este artículo para conocer cuáles están activas en la actualidad.
En conclusión, los datos acabado demostrando que el Impuesto al Sol supuso un paso atrás para las energías renovables y retrasó la transición energética. Aunque aplacó los ánimos entre la población que estaba interesada en instalar placas solares, y sembró una duda que a día de hoy todavía está latente, no consiguió eliminar la energía solar fotovoltaica del imaginario colectivo. Prueba de ello es que, cuando se derogó en 2018, la potencia fotovoltaica instalada aumentó en un 94% respecto al año anterior, según los datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF).