Llegados a este punto es razonable pensar: «¿y el coste inicial de la instalación? Para ahorrar todo eso, primero hay que invertir». Pero la realidad es que el ahorro con paneles solares que generas cada mes en tu factura es lo que cubre la inversión. Además, los incentivos fiscales vigentes (hasta un 60 % en el IRPF, bonificaciones del IBI , ayudas y subvenciones o el IVA reducido del 10 %) aceleran este proceso, permitiendo que el sistema quede amortizado en apenas 2 a 6 años.
A partir de ese momento, cada kilovatio que producen tus placas es prácticamente gratis. Si divides el coste del sistema entre la energía que generará durante los 25 - 30 años de garantía de la instalación (según la marca de los paneles), producir tu electricidad sale 10 veces más barato que comprársela a la red. Y el beneficio es mayor, ya que la vida útil de los paneles puede superar los 40 años.