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Los tamaños de las baterías para placas solares se sitúan habitualmente entre 5 y 20 kWh. Ese rango se ajusta según lo electrificada que esté tu casa: un consumo básico se queda cerca de los 5 kWh, uno medio ronda los 10 kWh, uno con aerotermia o coche eléctrico alcanza los 15 kWh, y una casa grande con varias cargas combinadas llega a los 20 kWh. La capacidad exacta depende de lo que producen tus placas solares y de tus hábitos de consumo. En una instalación nueva, batería y paneles se dimensionan a la vez. Si ya tienes placas y quieres añadir almacenamiento, la capacidad se ajusta a la energía que se vierte a la red como excedente. En esta página vemos las unidades básicas de una batería solar, los cuatro tamaños más habituales (5, 10, 15 y 20 kWh) y los factores que determinan cuál encaja con tu caso.
Los tamaños de las baterías para placas solares en una vivienda unifamiliar dependen del nivel de electrificación de la casa. Alrededor de 5 kWh en consumo básico, 10 kWh en consumo medio, 15 kWh en viviendas muy electrificadas y hasta 20 kWh en casas grandes con varias cargas eléctricas combinadas.
La capacidad de la batería se dimensiona junto con las placas solares, como parte del mismo sistema. Los 3 factores que determinan el tamaño son tu consumo anual, tus hábitos (cuándo usas la energía) y lo que producen tus paneles. A mayor consumo fuera de las horas de sol, mayor capacidad de batería hará falta.
En la ficha técnica de una batería aparecen 3 datos clave: kWh, kW y V. El que define su tamaño son los kWh (kilovatios hora): la energía que puede almacenar para que la uses cuando decidas.
Con batería física, tu vivienda gana en independencia energética. El autoconsumo pasa de un 50 - 80 % (una instalación sin batería) al 100 %. La energía generada durante el día se aprovecha también por la noche o cuando no hay sol.

Toda batería solar se define por 3 datos que aparecen juntos en la ficha del producto. Saber qué mide cada uno te permite comparar presupuestos con criterio y elegir el tamaño que se ajusta a tu vivienda:
kWh (kilovatios hora): la capacidad. Cuánta energía puede almacenar la batería. Es el número que define su tamaño.
kW (kilovatios): la potencia. Cuánta energía puede entregar de golpe en un momento dado. Determina cuántos electrodomésticos puede alimentar a la vez sin recurrir a la red.
V (voltios): la tensión eléctrica interna del equipo. Es un dato técnico que fija el instalador según la configuración del sistema.
La tensión del equipo la fija el instalador según el diseño del sistema, y en hogares conectados a la red se trabaja siempre con equipos de 48V o superior, nunca de 12V o 24V. Las baterías para placas solares de 12v y 24v se emplean fuera del entorno residencial conectado a red: en instalaciones solares aisladas, autocaravanas, embarcaciones o pequeños kits de bricolaje.
En una vivienda unifamiliar como la tuya, el número al que atender para saber el tamaño de la batería son los kWh (capacidad), no los V (tensión).
Para una vivienda unifamiliar, los tamaños de batería más habituales son 5, 10, 15 y 20 kWh de capacidad. Cada uno responde a un tipo de casa y a un patrón de consumo distinto. No son capacidades cerradas: existen modelos con tamaños intermedios. También se pueden combinar varias baterías para alcanzar una capacidad de almacenamiento superior.
Una batería de 5 kWh almacena la energía suficiente para cubrir el consumo nocturno de una vivienda con equipamiento eléctrico básico. Es el tamaño de entrada al almacenamiento residencial y también el más buscado, ya que encaja con la mayoría de casos donde la vivienda no está altamente electrificada: viviendas unifamiliares pequeñas, segundas residencias, casas de fin de semana o cualquier hogar de consumo contenido y sin cargas grandes como aerotermia o coche eléctrico.
Una batería de 10 kWh cubre el consumo nocturno de una vivienda con electrodomésticos completos y ocupación continuada. Es el tamaño más frecuente en instalaciones residenciales conectadas a la red y encaja bien en casas con familia o pareja, con climatización convencional, cocina eléctrica y uso normal de electrodomésticos. La vida cotidiana se reparte entre día y noche, por lo que la batería asume el consumo de las horas sin sol sin quedarse corta.
Una batería de 15 kWh asume el consumo nocturno de una vivienda muy electrificada, con demanda concentrada al final del día: aerotermia como sistema principal de calefacción y agua caliente, coche eléctrico que carga en el domicilio o piscina climatizada. A partir de esta capacidad, la instalación se resuelve habitualmente combinando módulos apilables que permiten escalar el sistema por encima de los 15 kWh cuando el consumo lo justifica.
Una batería de 20 kWh está pensada para viviendas con un consumo muy elevado y repartido a lo largo del día: casas grandes con aerotermia, coche eléctrico que carga en el domicilio, piscina climatizada, sistemas de riego automatizados o combinación de varias de estas cargas eléctricas. Es el tamaño que asume el consumo completo de la vivienda incluso en los días de más demanda y se alcanza combinando varios módulos o unidades de batería en el mismo sistema.
Para ver las diferencias de un vistazo, esta tabla resume qué tamaño de batería y qué tipo de vivienda cubre en cada caso:
Las baterías domésticas se instalan de dos formas distintas según el modelo, y las dos permiten llegar a la capacidad que necesita tu vivienda:
Sistemas modulares apilables en vertical: se combinan formando una torre de capacidad variable, con módulos de 5 kWh o 5,76 kWh que se van sumando. Por ejemplo, para una capacidad final de 10 kWh se instalan dos módulos. Ocupan poco espacio en planta y crecen hacia arriba.
Unidades completas de fijación en pared o suelo: son equipos cerrados que se conectan en paralelo entre sí para sumar capacidad, sin apilarse verticalmente.
En ambos casos, el lugar de instalación debe cumplir requisitos técnicos: resistencia adecuada de la pared o el suelo, distancias mínimas de separación, ventilación, temperatura estable y ausencia de materiales inflamables. Las ubicaciones más habituales son el cuarto técnico, el garaje o un trastero interior que reúna esas condiciones. A modo orientativo, una batería doméstica ocupa una superficie similar a la de un pequeño armario de pared.
El tamaño correcto de una batería no depende solo de cuánta electricidad consume la vivienda, sino también de cuándo se consume. Una casa que gasta la mayoría de su energía durante el día no necesita el mismo almacenamiento que una vivienda con consumos concentrados en la tarde - noche.
Estos son los perfiles más habituales en vivienda unifamiliar conectada a la red y el tamaño de batería que encaja con cada uno:
La batería, igual que los paneles, se dimensiona pensando en ese consumo futuro. Dejar el sistema listo desde el principio resulta siempre más ágil que redimensionarlo más adelante. Si prevés instalar aerotermia, comprar un coche eléctrico o electrificar más la vivienda en los próximos años, lo tenemos en cuenta desde el estudio previo y calculamos la capacidad con margen para acompañar esa evolución.
Para calcular la capacidad exacta que necesita tu vivienda, analizamos estas 3 variables. Las vemos por orden de importancia:
Es la cifra que aparece en tu factura de la luz, expresada en kilovatios hora al año, y marca el volumen total de energía que la vivienda necesita cubrir. A mayor consumo anual, mayor capacidad de batería hará falta. Aun así, el consumo por sí solo no basta: hay que cruzarlo con el resto de factores.
Importa tanto cuánto se consume como cuándo se hace. La batería cubre principalmente la energía que se gasta fuera de las horas de sol.
Si el consumo se concentra durante el día (teletrabajo, cocina al mediodía, aire acondicionado en horas centrales): la batería puede ser más pequeña, porque una parte importante de la energía se aprovecha directamente de los paneles.
Si el consumo se traslada a la tarde - noche (calefacción eléctrica, aerotermia, coche eléctrico que carga por la noche): hará falta más capacidad de almacenamiento.
La capacidad de almacenamiento se empareja con la potencia fotovoltaica instalada, para que la energía que producen tus placas y no se consume al momento pueda utilizarse más tarde. Si el sistema genera 6.000 kWh al año, la batería se dimensiona para retener la parte de esa producción que no se consume directamente y ponerla a tu disposición cuando no hay sol.
Hacemos un estudio previo para saber cuánta energía genera tu sistema actual y qué parte se está vertiendo a la red como excedente. Ese excedente mensual disponible marca la capacidad de batería con la que vas a sacar el máximo rendimiento. Como referencia:
Excedente de 4 - 8 kWh → Batería de 5 kWh
Excedente de 9 - 14 kWh → Batería de 10 kWh
Excedente de 15 - 18 kWh → Batería de 15 kWh
Excedente superior a 18 kWh → Batería de 20 kWh
Y si tu instalación la hicimos nosotros, sumar la batería resulta todavía más ágil: todos nuestros sistemas llevan inversor híbrido desde el origen, de forma que puedas dar el paso al almacenamiento cuando quieras sin cambiar el inversor ni hacer obras adicionales.
Sí. Si tu instalación la hicimos nosotros, sumar la batería resulta muy sencillo: todos nuestros sistemas llevan inversor híbrido desde el origen, precisamente para que puedas dar el paso al almacenamiento cuando quieras sin cambiar el equipo ni hacer obras. Si la instalación es de otro instalador, hacemos un estudio previo para revisar la compatibilidad del inversor actual y confirmar la opción que mejor encaja en tu caso.
Sí, siempre que se planifique con criterio. Las baterías domésticas actuales permiten aumentar la capacidad de dos formas: añadiendo módulos apilables al equipo original (en sistemas modulares) o conectando unidades completas en paralelo (en otros modelos). En ambos casos se puede llegar a 10, 15 o 20 kWh sin sustituir la instalación de partida. Por eso conviene elegir desde el principio un sistema pensado para crecer: en el estudio previo tenemos en cuenta tu previsión de consumo futuro y proponemos una configuración compatible con ampliaciones.
Depende del tipo de instalación que tengas:
En viviendas conectadas a la red (el caso más habitual): la red eléctrica sigue disponible como respaldo. Si una noche concreta el consumo supera la energía almacenada (por una visita en casa, un uso puntual de aparatos que no son habituales o varios días muy nublados seguidos), el sistema toma automáticamente lo que falta de la red sin que tú tengas que hacer nada. Cuando vuelve a salir el sol, las placas producen energía, la batería se recarga y el ciclo continúa.
En viviendas solares aisladas (sin conexión a la red): la instalación se diseña con un sistema de respaldo que entra en funcionamiento cuando la batería llega a niveles bajos, para garantizar el suministro sin interrupciones hasta que las placas vuelvan a cargarla.
Los kWh (kilovatios hora) son la capacidad: cuánta energía puede almacenar la batería. Es el número que define su tamaño. Los kW (kilovatios) son la potencia: cuánta energía puede entregar de golpe en un momento dado, es decir, cuántos electrodomésticos puede alimentar a la vez. Los dos datos aparecen juntos en la ficha del producto, aunque cuando hablamos de tamaño de una batería el número al que atender son los kWh.
En instalaciones residenciales modernas, la respuesta no está en el número de baterías sino en la capacidad total en kWh, que se calcula en función de lo que producen tus placas solares. Si tu sistema fotovoltaico va a generar 6.000 kWh al año, la batería se dimensiona para almacenar la parte de esa producción que no se consume al momento y ponerla a tu disposición cuando no hay sol. Las baterías actuales son modulares y se apilan en un único sistema: puedes tener un equipo base y sumar módulos hasta alcanzar la capacidad que necesita tu caso, ya sean 5, 10, 15 o 20 kWh.
Añadir una batería solar de 5 kW a una instalación parte desde 2.790 €. La cifra varía según la capacidad y la marca elegida. Los tamaños habituales en vivienda unifamiliar han bajado a la mitad de precio respecto a hace apenas 5 años, gracias al avance de la química litio LFP y al crecimiento del almacenamiento residencial a escala global. Este es el mejor momento para instalar batería: una tecnología más accesible que nunca y equipos más eficientes y duraderos que las generaciones anteriores.
Las baterías de litio LFP que instalamos cuentan con garantías directas del fabricante de 10 a 15 años, según marca, y una vida útil que puede alcanzar los 25 años. La duración no depende del tamaño (5, 10, 15 o 20 kWh se comportan igual en este sentido), sino de la química de la batería y de las condiciones de uso. Los modelos actuales ofrecen muchos más ciclos de carga y descarga que las generaciones anteriores y una degradación menor con el paso del tiempo.
Sí. Un coche eléctrico eleva el consumo de la vivienda, sobre todo si se carga en casa por la noche. En ese escenario, una batería de 15 kWh o superior es la que mejor asume el consumo nocturno del hogar junto con la carga del vehículo. Si ya tienes coche eléctrico, lo tenemos en cuenta desde el estudio previo. Y si prevés comprarlo en los próximos años, dimensionamos el sistema solar con batería para que cubra desde el primer día todo el consumo que tendrás cuando llegue el coche.
En viviendas donde el consumo se concentra en la tarde - noche (calefacción, aerotermia, coche eléctrico que carga por la noche o vida activa a partir de las 17h), la batería tiene que ser mayor que en una casa con consumo diurno. Los tamaños que mejor encajan en este perfil van desde los 10 kWh en un uso estándar hasta los 15 kWh o más en viviendas altamente electrificadas. El objetivo es cubrir el consumo completo de la noche con energía propia, manteniendo la vivienda al margen de las horas más caras del mercado eléctrico.
Sí, y hay dos opciones según el nivel de respaldo que necesites. La más sencilla y económica es la toma de emergencia: un único enchufe conectado al cuadro eléctrico que alimenta cargas esenciales durante un apagón, como la carga del móvil o determinados equipos médicos, siempre que la potencia disponible lo permita. La opción más completa es el sistema de backup, que mantiene los consumos esenciales de la vivienda alimentados con la energía de la batería durante todo el corte y que planteamos sobre todo en viviendas aisladas o zonas donde los cortes de red son frecuentes. En el estudio previo valoramos cuál encaja mejor con tu caso.

