Desde el mismo día del montaje. En cuanto el sistema se pone en marcha, la vivienda consume la electricidad que producen los paneles en tiempo real (lo que se llama autoconsumo directo). Esa energía se genera y se usa dentro de casa sin pasar por el contador.
Como tu comercializadora “no la ve”, simplemente compras menos kilovatios de la red y la factura te llega más baja. Ese ahorro se refleja desde el primer recibo, aunque la legalización final aún esté en curso. Lo que se activa más tarde, al terminar el paso 6, es la compensación económica por los excedentes que viertes a la red los días de más sol.