3. El comportamiento estacional. La producción de verano y de invierno se distribuye de forma desigual. El dimensionado se calcula para que el exceso del verano compense el déficit del invierno a lo largo del año.
4. Los cambios previstos en el consumo. El estudio también contempla las incorporaciones que puedan llegar en los próximos años: un coche eléctrico, riego programado en el jardín, una piscina climatizada, la sustitución de la caldera por aerotermia. Cada una modifica el volumen y el reparto horario del consumo, por lo que conviene dimensionar el sistema previéndolas desde el inicio en vez de ampliarlo más adelante.