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Estudio GratisLo que no te cuentan de las placas solares suele reducirse a 6 puntos: el coste inicial, las subvenciones, las garantías, las sombras, el servicio posventa y los componentes de la instalación. Todos tienen respuesta. Empecemos por el coste inicial: existen opciones que permiten instalar sin desembolso y cubrir la cuota con el propio ahorro generado. La parte compleja de las subvenciones puede gestionarla directamente el instalador. Las garantías de los buenos fabricantes cubren entre 25 y 30 años, tanto el producto como su rendimiento. Pero solo tienen valor si la empresa que las firma sigue existiendo a largo plazo. Un buen estudio previo detecta qué sombras del tejado afectan de verdad a la producción y cuáles se pueden asumir. El servicio posventa (distinto del mantenimiento, que es mínimo) es lo que te acompañará durante los más de 30 años de vida útil del sistema. Y los componentes no son intercambiables: paneles, inversor y batería influyen directamente en la producción y en la posibilidad de ampliarlo en el futuro. En esta página desarrollamos cada uno de estos puntos con los datos que necesitas para decidir con criterio propio.
Lo que no te cuentan de las placas solares se reduce a estos 6 puntos que conviene tener en cuenta antes de la instalación. El coste, las subvenciones, las garantías, las sombras, el servicio posventa y los componentes (paneles, inversor y batería). No son inconvenientes: son los factores que varían según el producto y la empresa que elijas.
Puedes instalar placas solares sin desembolsar el coste inicial. Existen opciones de financiación hasta el 100 %, incluso a 0 % de interés en plazos cortos. Como el sistema empieza a generar ahorro desde el primer mes, la cuota se paga con el dinero que dejas de gastar en tu factura de luz.
Las ayudas fiscales son compatibles entre sí y la burocracia la puede preparar el instalador. La deducción del IRPF, la bonificación del IBI, las subvenciones autonómicas activas en tu comunidad y el IVA reducido al 10 % (cuando se cumplen los requisitos) se acumulan sobre el precio final. Nuestro equipo interno te la deja lista para presentar.
Una instalación fotovoltaica tiene 3 garantías: de producto, de rendimiento y de la propia instalación. No todas las empresas ofrecen las tres; la última es la que más suele faltar. En nuestros paneles propios, la garantía de producto y de rendimiento alcanza los 30 años. Y la de instalación es de 3 años, ampliable a 5. Una garantía solo tiene valor si la empresa que la firma sigue existiendo cuando la necesitas.
Casi cualquier tejado sirve para instalar placas solares, incluso con sombras. La orientación ideal es al sur, pero el sudeste, suroeste o este - oeste también son perfectamente aprovechables. Incluso la orientación norte, aunque produzca hasta un 30 % menos que la sur, sigue siendo una opción interesante en viviendas con alto consumo en verano. Y si hay sombras parciales, los microinversores u optimizadores evitan que un panel afectado arrastre al resto.
El servicio posventa importa más que el mantenimiento en sí. El mantenimiento de una instalación fotovoltaica es mínimo durante toda su vida útil. Lo determinante es contar con una empresa que ofrezca posventa propio (no subcontratado) durante los más de 30 años que dura tu instalación. Ese equipo será el que atienda cualquier ampliación o incidencia.
Los componentes deciden cuánta energía produces cada día durante varias décadas. Los paneles envejecen a ritmos distintos según su gama: un panel premium pierde alrededor de un 0,4 % de eficiencia al año, frente a un 0,7 % de uno más básico. El inversor y la batería, si son de gama baja, arrancan más tarde y aprovechan menos energía en cada carga. Además, elegir componentes compatibles entre sí evita rehacer parte del sistema si en el futuro quieres añadir una batería o ampliar la instalación.

En una vivienda unifamiliar con una factura media de unos 100 € al mes, el ahorro con placas solares supera los 1.000 € desde el primer año. Si tu gasto actual es mayor, la cifra recuperada crecerá proporcionalmente. Ese dinero que dejas de gastar mensualmente en la factura de la luz es lo que va a cubrir la inversión de la instalación, amortizada entre los 2 y los 6 años. A partir de ese momento, cada kilovatio que producen tus placas es prácticamente gratis durante al menos 25 años más.
Para ponerle números, el precio de referencia de una instalación residencial parte de los 7.000 €, sin batería. La cifra final depende del consumo anual de la vivienda, del tipo de cubierta y de los componentes que se instalen.
Con la financiación hasta el 100 %, con opciones a 0 % de interés en plazos cortos. La primera mensualidad puede llegar hasta 2 meses después de confirmar el proyecto, cuando las placas ya están funcionando en tu tejado. Al terminar el plazo de financiación, la mensualidad desaparece y el sistema sigue generando ahorro en tu factura durante décadas.
Cuando instalas placas solares en tu vivienda, puedes beneficiarte de varias ayudas fiscales compatibles entre sí: la deducción del IRPF de hasta el 60 %, la bonificación del IBI que aplican muchos ayuntamientos, las subvenciones autonómicas que estén activas en tu comunidad, e incluso el IVA reducido al 10 % si se cumplen los requisitos.
Sobre este último conviene detenerse. El IVA reducido al 10 % es un incentivo importante que reduce el coste final de la instalación, pero no todas las empresas del sector lo aplican correctamente: exige cumplir requisitos concretos recogidos en la normativa fiscal española, y aplicarlo mal expone al propietario a inspecciones posteriores por parte de Hacienda. Por eso es un aspecto que conviene preguntar directamente al instalador antes de firmar cualquier presupuesto.
Cada uno de estos incentivos tiene sus propios plazos y documentación. Hay empresas que dejan toda esa carga en manos del propietario, y otras que se encargan del acompañamiento completo.
En el estudio previo recibes el listado completo de ayudas activas en tu zona. Nuestro departamento de gestiones prepara toda la documentación y te explica paso a paso cómo presentarla.
Los permisos municipales, el ICIO, las tasas urbanísticas y la legalización quedan cubiertos dentro del proyecto. Para las gestiones fiscales (deducción del IRPF, bonificación del IBI), recibes la documentación lista para presentar: estas las firma personalmente el titular en su Renta o en su ayuntamiento, porque el importe final depende de la situación fiscal particular de cada persona.
Cuando en un presupuesto aparece la frase "10 años de garantía", conviene detenerse a mirar exactamente qué cubre. Una instalación fotovoltaica lleva en realidad 3 garantías distintas:
De producto. La firma el fabricante y cubre los propios equipos (paneles, inversor, batería) frente a defectos de fabricación.
De rendimiento. Cubre que el sistema genere la energía prometida a lo largo de los años. Es la que menos empresas ofrecen y, sin embargo, es la que mayor tranquilidad da a largo plazo.
De instalación. Cubre el montaje, el cableado, los anclajes y las conexiones. Solo puede firmarla la empresa que ejecuta la obra, porque responde por su propio trabajo.
Una instalación fotovoltaica está pensada para durar más de 30 años, así que las coberturas solo valen algo si la empresa sigue operando cuando surge una incidencia, una ampliación o una revisión.
El sector ha crecido mucho en los últimos años, y no todas las compañías que aparecieron entonces siguen activas. Por eso, antes de firmar un presupuesto, conviene valorar la trayectoria, la situación financiera y la experiencia de la empresa instaladora, no solo el precio o el producto.
Los paneles propios que instalamos incluyen 30 años de garantía de producto y de rendimiento, una cifra por encima del estándar habitual del mercado. La garantía de instalación es de 3 años, ampliable a 5, y la respalda nuestro equipo propio, sin subcontrataciones.
Detrás de cada firma hay más de 100.000 instalaciones ejecutadas en 7 países, además de un sello de calidad. Por tercer año consecutivo, EUPD Research (la consultora independiente que evalúa a los instaladores solares de Europa) nos sitúa entre el 1 % de los mejores del sector, sobre más de 24.000 empresas evaluadas.
Sobre un tejado pueden proyectarse sombras de muchos tipos: la copa de un árbol cercano, una chimenea, la fachada de una casa contigua, una antena o las nubes que pasan a lo largo del día. Y no todas tienen el mismo efecto sobre la producción de las placas solares: depende de dónde caen, cuánto duran y en qué franja horaria aparecen.
A eso se suma que las sombras cambian según la estación. El sol tiene una altura distinta en verano y en invierno, así que una sombra que en junio no aparece puede hacerlo en diciembre, y al revés. De ahí la importancia de un estudio previo del tejado.
Y si el análisis detecta varias sombras, también tienes opciones. Existen soluciones técnicas que protegen la producción del resto de paneles incluso cuando alguna zona queda temporalmente sin radiación solar.
El estudio previo analiza la orientación de tu cubierta y el sombreado a lo largo del año. Con esos datos, la instalación se dimensiona sobre lo que tu tejado produce de verdad, no sobre una estimación.
Una instalación fotovoltaica está pensada para funcionar durante varias décadas. En ese tiempo pueden aparecer situaciones que requieren atención: una ampliación si cambia tu consumo (aerotermia, coche eléctrico), una revisión tras una tormenta, una consulta sobre el rendimiento o cualquier incidencia puntual.
Por eso el servicio posventa es uno de los criterios más importantes al elegir empresa instaladora. Y, a menudo, el menos comentado.
El mantenimiento de una instalación fotovoltaica es mínimo durante toda su vida útil. En el caso de viviendas unifamiliares, se reduce a una limpieza y revisión visual cada 2 años. El propio inversor y las baterías notifican automáticamente si detectan algo fuera de lo normal. Por eso no suele tener sentido pagar cuotas mensuales por un contrato de mantenimiento, aunque muchas empresas las ofrecen. Como cobertura extra, puedes incluir la instalación solar en tu seguro del hogar por unos 10 - 20 € al año.
El servicio posventa, en cambio, es la relación continuada con la empresa instaladora durante los más de 30 años de vida útil del sistema. Y ahí sí importa que el equipo sea propio, que tenga presencia estable en el país y que responda con agilidad cuando lo necesitas.
Cuando surge una consulta, una revisión o una incidencia durante la vida útil de tu instalación, el mismo equipo que la ejecutó es quien responde. Sin intermediarios, ni traspasos entre empresas. Y cuando sea necesario un mantenimiento, lo resolvemos con un presupuesto adaptado a cada intervención, sin obligarte a contratar cuotas mensuales de por vida.
Los componentes de una instalación fotovoltaica (paneles, inversor y batería) determinan cuánta energía produces cada día y cómo se comporta el sistema a lo largo de los años. Aquí hay varios aspectos a tener en cuenta:
Todos los paneles solares pierden un poco de eficiencia con el paso del tiempo. Es un proceso natural del material y ocurre en cualquier módulo del mercado. Lo que cambia entre unos y otros es el ritmo.
Un panel de gama premium o alta pierde alrededor de un 0,4 % de eficiencia al año, así que a los 25 años sigue produciendo cerca del 90 % de la energía que generaba el primer día. En cambio, uno de gama más básica puede llegar a perder un 0,7 % anual, y a los 25 años se sitúa por debajo del 85 %. Esa diferencia, aplicada durante toda la vida de la instalación (casi hasta 40 años), se traduce en cientos de euros acumulados año tras año.
Un inversor de gama premium o alta empieza a producir en las primeras horas de luz por la mañana y sigue aprovechando la radiación hasta última hora de la tarde. Uno de gama inferior necesita luz más intensa para arrancar, así que empieza a producir más tarde y deja de hacerlo antes. En una factura, esa diferencia son horas de generación perdidas cada día.
Con las baterías ocurre algo parecido. Las de gama premium aprovechan mejor la energía en el proceso de carga y descarga, mientras que las de gama media pierden una parte. En los dos casos, elegir un inversor o batería de gama media puede suponer un ahorro inicial de 500 - 1.000 € frente a la gama premium. Pero esa producción que dejas de generar cada día, sumada durante los más de 30 años de vida útil de la instalación, termina superando con creces esa diferencia.
Cuando piensas en una instalación que debe durar más de 30 años, la compatibilidad entre componentes se convierte en un factor clave. Algunos fabricantes trabajan con ecosistemas cerrados y sus nuevas generaciones de producto no siempre son compatibles con las anteriores. Esto puede complicarte el futuro: si quieres añadir una batería dentro de unos años, es posible que también tengas que sustituir el inversor porque el nuevo sistema ya no encaja con el que tienes.
Existen también soluciones "todo en uno" que integran batería e inversor en un único equipo. Estéticamente son muy limpias, pero tienen un riesgo importante: si falla una parte, puede ser necesario sustituir todo el conjunto.
Cuando tu consumo cambie, tu instalación tiene que poder crecer contigo sin obligarte a sustituir componentes que aún funcionan bien. Por eso elegimos a los fabricantes valorando 3 criterios: la compatibilidad entre sus generaciones de producto, la posibilidad de ampliar el sistema en el futuro y la continuidad del propio fabricante a largo plazo.
Los llamados inconvenientes o desventajas de las placas solares son, en realidad, dudas con respuesta concreta cuando se abordan con datos. Un análisis honesto de los pros y contras de las placas solares demuestra que el coste queda cubierto con el propio ahorro que la instalación genera en tu factura de luz. La tramitación de las ayudas la prepara nuestro equipo interno de gestiones. Ofrecemos garantías de producto y rendimiento de hasta 30 años. Y ejecutamos cada proyecto con personal propio, desde el estudio previo hasta el servicio posventa.
Prácticamente, sí. La orientación ideal es al sur, pero los tejados orientados al sudeste, suroeste o este - oeste también son perfectamente aprovechables. Incluso los orientados al norte, aunque produzcan hasta un 30 % menos que los del sur, son una opción interesante en viviendas con un consumo alto en verano. Cuando hay poco espacio útil, se puede optar por paneles de mayor eficiencia que generan más energía en menos superficie. Y si el tejado tiene sombras parciales, se pueden incorporar microinversores u optimizadores: pequeños dispositivos instalados detrás de cada panel que hacen que trabajen de forma independiente, para que la sombra sobre uno no afecte a la producción del resto. Siempre hacemos un estudio previo de tu cubierta para confirmar la viabilidad y proponerte la configuración que mejor se ajusta a tu consumo.
Las placas solares producen la misma energía los 12 meses del año. Es uno de los mitos sobre placas solares más extendidos, y no es cierto: en verano la radiación solar es mayor y la producción sube; ese excedente se vierte a la red y compensa los meses de menos sol. Cuando la instalación se dimensiona con el balance anual, la factura se mantiene cerca de 0 € durante todo el año, incluidos los meses de invierno.
La factura mensual puede acercarse a 0 € durante todo el año. Existen varias vías según tus hábitos: el autoconsumo directo (la energía que producen tus placas y consumes al momento), la compensación de excedentes (la energía que no consumes se vierte a la red y se descuenta de tu factura), la batería física (almacena la producción para consumirla de noche) y la batería virtual (guarda el saldo económico de tus excedentes para aplicarlo también al término fijo de potencia). La combinación adecuada depende de tu caso y se define en el estudio previo.
Depende de la gama del panel. Nuestros paneles propios de gama premium pierden solo un 0,4 % de eficiencia al año, así que siguen produciendo cerca del 90 % de su capacidad inicial a los 25 años. Los paneles LONGi de gama alta que también instalamos, se sitúan en cifras muy similares. En ambos casos la vida útil supera los 30 años: pasado ese plazo, los paneles siguen generando energía aunque con un rendimiento progresivamente menor. La diferencia con paneles de gama más básica se traduce en cientos de euros de ahorro adicional a lo largo de estas décadas.
La frase "no pongas placas solares" suele proceder de experiencias con instalaciones mal dimensionadas o presupuestos poco claros que después no cumplen lo prometido. Para evitar esos problemas con placas solares, la instalación debe estar dimensionada a partir del consumo anual de tu vivienda, incluir las 3 garantías (producto, rendimiento e instalación) y ejecutarla de principio a fin por un equipo propio que responda ante cualquier incidencia. La mala experiencia de terceros no debería determinar tu decisión. En última instancia, lo que no te cuentan de las placas solares solo se aclara cuando ves los datos de tu propio caso.

